Historia

1La alfarería es un arte que se hallaba en cualquier núcleo de población de la geografía, debido al uso que se les daba a los cacharros que los alfareros realizaban, para usos de distintos tipo, entre los que cabe destacar, desde los más cotidianos para uso doméstico, como lebrillos, cuencos, escudillas…., a los destinados para otros fines como alcantarillado, cubiertas, ornamentación de edificios…

No fue hasta la introducción de los nuevos materiales cuando la decadencia de este sector se hizo notable. Este arte ha llenado las vidas de los habitantes de otras épocas de los más variados utensilios para facilitar el día a día a la mayoría de las familias y hogares. En la actualidad existen todavía alfares tradicionales que se dedican a invocar el pasado de este arte olvidado y que nos ha rodeado durante tantos siglos.

Una de las principales líneas de actuación del taller de cerámica Pepa Moreno está dedicada a la recuperación de la desaparecida cerámica que se realizaba en la Baeza del siglo XVII. Tras un amplio estudio de los restos que se conservan actualmente en la zona, comienza el trabajo de investigación y desarrollo de la desaparecida cerámica de la localidad. Las principales fuentes de información proceden de los museos de la provincia y colecciones privadas, así como de técnicos y expertos en la materia dedicados a datar los restos hallados en la actualidad en las diferentes actuaciones arqueológicas que se encuentran en la ciudad.

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En su mayoría, las piezas y restos hallados de esta época, se caracterizan por estar compuestas por un soporte de loza sobre el que se realizaba la decoración con motivos vegetales y formas geométricas en tonos azul cobalto. Sobre esta capa se aplicaba una cubierta de esmalte transparente para impermeabilizar las piezas y poder darles un uso continuado.

Desde nuestro taller hemos querido acercarnos lo más posible a las formas y colores de los objetos encontrados, reproduciendo las mismas decoraciones y acabados. Para ello damos una capa de engobe sobre una arcilla de gran calidad que torneamos previamente, obteniendo así el color de la loza que se usaba antaño. Utilizamos óxidos que reflejan los que muestran las obras originales, y con los que decoramos dibujando a mano todos nuestros diseños, basados en los originales. Y por último, damos esa cubierta un esmalte transparente para el final acabado de las piezas, quedando listas para su cocción y posterior uso.

Es importante destacar que todos los productos que usamos durante el proceso de creación de las obras están exentos de plomo, lo que los hace aptos para el uso alimentario.